Reconoce cuándo le duele, entiende qué le pasa y sigue un protocolo paso a paso de rehabilitación según la zona que tenga afectada. Sin tecnicismos y con vídeos.
Los perros esconden el dolor. Lo que sí hacen es cambiar pequeñas cosas que, si no sabes leerlas, se confunden con «cosas de la edad»:
A detectar el dolor antes de que sea evidente: postura, forma de caminar, comportamiento. Y a saber cuándo algo es para ir al veterinario ya.
Artrosis, displasia de cadera y codo, hernia de disco, rotura de cruzado. Qué son, por qué aparecen y qué significan para su día a día.
Masaje, movilizaciones suaves, ejercicios de fortalecimiento y calor o frío. Cuándo usar cada una y, sobre todo, cuándo no.
La rehabilitación ordenada por zonas: qué hacer la primera semana, cómo progresar y cómo saber si está mejorando.
No es lo mismo una cadera que una columna. Por eso cada zona tiene su propio protocolo, grabado de principio a fin.
Displasia y artrosis: ganar músculo sin sobrecargar la articulación.
Rotura de cruzado, operada o no: recuperar el apoyo de forma segura.
Cojeras de las patas delanteras y displasia de codo.
Hernias y dolor de espalda: cómo moverle sin comprometer la columna.
Rutina para mantener movilidad, fuerza y equilibrio con los años.
Valorar · Aliviar · Movilizar · Fortalecer · Mantener
Todos con lo que ya tienes en casa: palos de escoba, botellas, un cojín. Te enseño a montarlos y a adaptar la dificultad a tu perro.
Relaja la musculatura y alivia la tensión. Aprendes la presión y el ritmo justos.
Pasar sobre barras bajas para que levante bien cada pata y gane amplitud.
Zigzag entre conos para trabajar la flexibilidad de la columna y los giros.
Sobre superficies inestables para fortalecer y mejorar su estabilidad.
Soy Leti, veterinaria. Llevo 12 años en clínica tratando a perros que cojean, que se hacen mayores o que no terminan de recuperarse.
En este curso te enseño lo mismo que hago en consulta, explicado para que tú puedas hacerlo en casa. No te vendo humo: solo lo que funciona.
No. Está pensado para familias, sin tecnicismos. Si sabes acariciar a tu perro, puedes aprender a ayudarle.
No. Todo se hace con lo que ya tienes en casa: una toalla, un cojín, una escalera, el suelo del salón.
Sí, con una condición: que tu veterinario te haya dado el visto bueno para empezar con el movimiento. El curso te enseña a hacerlo de forma segura.
Es el miedo más habitual, y por eso el curso te enseña primero a leer sus señales: cuándo parar, cuándo insistir y qué no hacer nunca.
Para eso está la consulta y valoración online, donde analizo a tu perro y te preparo un plan solo para él.
Tú pones el amor. Yo te enseño la técnica.
Quiero aprender a ayudarlePago único. Empiezas hoy mismo y vuelves a cada vídeo siempre que lo necesites.